La hice el día de la segunda hemimaratón de Firefly (la mejor serie del mundo) y si consideramos que la aprobación de 4 personas, dos de ellas no familiares, da para que sea famosa, es re famosa.
Sin más preámbulos, la receta.
Materiales:
Asadera grande y profunda
Cuchara de madera o espátula
Sartén
Horno
Recipientes varios para ir aguantando las cosas cortadas (yo usé platos nomás)
Cuchillo, afilalo bien antes de empezar, así vas a ir más rápido, tenés menos chances de cortarte y en general vas a ser mucho más feliz
Tabla para cortar
Rallador
Ingredientes:
Las cantidades son un estimado y varían un poco, dependiendo del tamaño y precio del vegetal y de la asadera que vayas a usar. También varían si sos como yo y te comés un tercio de los ingredientes en el proceso.
4 tomates medianos
3-4 zuccinis
2-3 berenjenas
2 cebollas medianas
1 morrón (del color que te haga más feliz)
Aceite
Pimienta
Ahora hay que picar la cebolla. Si la cortás a la mitad y la pelás abajo del chorro de agua de la pileta, después no deberías andar lloriqueando. Si sos un alma sensible y querés desatar tus más profundos sentimientos hacia la cebolla, carry on, llorá todo lo que quieras.
Ya que estás, picá un poco del morrón.
Ahora que está todo cortado y prolijo, es un buen momento para prender el horno para que se vaya calentando. No te vayas muy lejos, porque también es hora de cocinar un poco más. Poné a calentar un chorrito de aceite en el sartén, cuando esté bien caliente agregá las cebollas y morrón picados, para saltarlos. Cuando estén un poco dorados, agregá los cubos de berenjena. Dejalo que se cocine un poco, que la berenjena se ablande.
Ahora es el momento de apagar la hornalla y ponerle un poquito de pimienta, para darle amor, y 2-3 cucharadas de queso crema, para darle textura.
Dejalo un buen rato (¿media hora digamos?), entretenete con otra cosa, como lavar los platos o escribir un post, pero no te olvides de su existencia. Andá a ver que esté todo en orden, y cuando veas que se está cocinando lindo, podés ponerle más queso por encima, para que se dore pero no se queme. Si tu asadera es de vidrio, como la mía, vas a ver como las capas se aplastaron y compactaron, eso hace que los sabores se mezclen y que tus comensales aprecien tu cocina y no quieran matarte con su mente.
Lo bueno de esta receta es que realmente no hay manera de que te quede cruda, sólo más o menos dura. Así que dejalo en el horno unos 20-30 minutos más. Podés probar cortar un poco con un cuchillo, para ver qué clase de resistencia opone. Cuando se deje cortar suavemente, ya está pronta.
Apagá el horno pero dejala un rato... Poné la mesa, andá a buscar agua o date un baño. En ese ratito, en la lasagna van a concentrarse un poco más los sabores. Vos quedás limpio/a y la lasagna todavía más rica, win-win.


