19 marzo 2010

Verde que te quiero verde

Verde semáforo, verde trébol, verde cerveza...

¿No era así?
Bah, no importa.


Si bien un retraso nunca es motivo de tranquilidad, un atraso en la crónica no tiene mayor importancia.
Por si viven abajo de una piedra o en un tarro de mayonesa, o si niegan las festividades extranjeras -o nacionales en caso de que sean irlandeses-, les cuento que el miércoles festejamos San Patricio (1).

20:03 - En el mismísimo instante que salimos de casa, San Pedro -celoso por toda la atención que le prestamos a Patri- nos sacó una bonita foto. Lease que hubo un relámpago impresionante, seguido por una persistente lluvia.
20:34 - Evidenciando un perfecto empaquetamiento cúbico compacto, todos los festejantes se concentran entre los pubs Shannon y Pony Pisador de Ciudad Vieja.
20:40 - Cual salmones deseosos de generar nueva vida (pah, me maté con la metáfora), avanzamos contracorriente para llegar hasta el subsuelo del pub. Allí había menos oxígeno pero más cerveza, música de gaitas y guitarras, y músicos tímidos.


Después de una cerveza rubia y una verde (muy poca, I can't hold my licor) ya había perdido la noción del tiempo. En mi mente eran las 00:30-45, y en mi reloj eran 21:37.
Salimos en busca de Patricia (la rubia Patricia (2)... ¡como estoy con las metáforas!) y algo para comer, pero a mitad de camino cambiamos completamente de planes.


Seguía lloviendo y en la puerta del hotel Raddison había un montón de peludosmetaleros (3). Luego de un instante de introspección descubrimos que esperaban a los simpáticos muchachos de Guns'n'Roses y Sebastian Bach (4).

Si ustedes son artistas mundialmente reconocidos, les recomiendo ampliamente visitar Uruguay. La gente es tranquila. Mucho. Además es poco probable que los reconozcan, en cuyo caso es poco probable que le digan algo más que "uuuuy que bueno lo que hacés".
Un ejemplo clarísimo: los peludosmetaleros, que se supone que como público son heavy y complicados, estaban esperando con la mayor tranquilidad del mundo.
Realmente conozco poco del mundillo de los peludosmetaleros, pero igual me metí a conversar con ellos (5), comentando que es todo una cuestión de actitud.
Si señores, les hable de actitud a una banda de peludosmetaleros, vestidos de cuero, en el verano de montevideo. Y viví para bloguearlo.

También sobreviví a decirle "Gordo Axel" a Axel Rose, claro que inmediatamente aclaré que era un apodo de cariño, a lo que uno de los peludosmetaleros respondió "y si, flaco no está".


Hablando de que en montevideo los famosos generalmente se hospedan en el Raddison, comenté que cierta vez estaba conversando con CNC (6)... ahí me detuve, esperando caras de reprobación o incomprensión. Grande fue mi sorpresa cuando varios peludosmetaleros me dijeron "¿¿El de Les Luthiers?? Pah que bueno, tiene pinta de ser re buena onda".
Epic win, avalada por mi hermano y el borres, que no podían creerlo.

Nuestra conversación se detenía sólo cuando pasaba alguno de los peludosmetalerosfamosos.


El momento más divertido fue cuando Sebastian, el de Sebastian Bach salió a saludar. Imagino que ser acosado por treinta personas le debe haber parecido hasta tierno.



No haber visto nunca a Sebastian (aunque si lo había escuchado) hizo que me resultara extraño verle cara conocida.
Pero todo tiene un porqué.
¿Saben por qué? (7) Porque él era Gil, en Gilmore Girls.

Por aquí termina la crónica, pero volveré (8).



(1) St. Patrick's Day.
(2) Marca de cerveza... no, no me pagan.
(3) "Peludosmetaleros" es de cariño, me cayeron muy bien. Y algunos ni siquiera eran peludos.
(4) Banda, falta el Johann para que sea el compositor
(5) Esta referencia es sólo porque soy punk
(6) Carlos Núñez Cortes
(7) Por qué le vi cara conocida, no por qué todo tiene un porqué.
(8) Porque sería bravo que ni yo volviera a mi bló.

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